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21 junio 2023

Diferencia entre resultado y desempeño

Este artículo se escribió en colaboración con el Dr. Johann Sánchez Téllez.


En este breve artículo, trataremos de hacer clara la diferencia entre resultado y desempeño o performance: El resultado es simplemente el número, bueno o malo, chico o grande, sin atender a las causas que lo generaron. Por ejemplo, un equipo de futbol puede ganar un partido 6-0 y el resultado es bueno pero el entrenador no está seguro que el desempeño sea el óptimo. 

El siguiente partido, el mismo equipo obtiene un resultado de 1-1, y el entrenador está contento con el desempeño, con el funcionamiento de las líneas, con el entendimiento de los jugadores, con la generación y aprovechamiento de las oportunidades, con la cadencia para pasar de la defensa al ataque. Dadas las condiciones del rival, la cancha, la plaza, y del propio equipo, en este caso un empate es posiblemente lo mejor que pudo ocurrir.

Si lo vemos en los negocios, entonces para un vendedor, un mes puede ser excelente en ventas y el resultado es bueno, pero el siguiente, sólo consigue llegar al 70% de su objetivo. Estos son los resultados. Su director de ventas no lo cuestiona el primer mes, pero sí el segundo; sin embargo, su desempeño como vendedor el primer mes fue pobre, pues no realizó las llamadas requeridas, no dio seguimiento a pedidos rezagados, no atendió adecuadamente las quejas y eso impidió alcanzar el 110% de la meta; lo que impulsó el resultado fue un mes atípicamente bueno para su cliente. Pero para el segundo mes, ya siguió el protocolo de contacto, hizo las llamadas que se requerían, atendió las quejas y salvó el mes pues lo que parecía ser una tragedia por alcanzar sólo el 50% de la meta, logró llevarlo al 70%. 

He escuchado expresiones de vendedores: "Alcancé la meta sin hacer nada", y "aunque hago hasta lo imposible, no alcanzo la meta". Claramente, resultado no es desempeño.

Entonces, los resultados son simplemente números que no necesariamente atienden a las causas. El desempeño es el sustento operativo para conseguir resultados consistentes mes tras mes; si se siguen los pasos de un proceso, el desempeño debería ser adecuado y así lo reflejaría el resultado. Un buen desempeño tiene que ver con la constancia, nunca siendo producto del azar; mientras que el resultado puede tener distintos padres, uno de los cuales es precisamente el azar.

Generalmente los resultados extremos son los fortuitos, para descartar esa posibilidad hay que analizar el dato en si, conjuntamente con otros indicadores. En los ambientes donde los números grandes son lo que importa se atiende más al resultado, el desempeño se enmascara por el interés de parecer adecuado (para mantenerse en el puesto o buscar uno más grande, usando estos buenos resultados como tarjeta de presentación) pero si se analiza a detalle puede que haya muchas cosas que esconder (y que forman parte del proceso que genera un desempeño): trabajo a medias, inconsistencias, retrabajo, cifras artificiales; vergüenzas que terminan bajo el tapete. 

Algo similar podemos decir de los estudiantes: sacan una buena calificación, pero si su desempeño es inadecuado, el hechizo se romperá al siguiente mes, a menos que se mejore el proceso y con ello el desempeño académico. Si se concentran en aprender, el resultado será bueno y por tanto su desempeño. Lo importante es el proceso de aprendizaje, pues los resultados se pueden dar incluso plagiando trabajos ajenos (upss) o con otras trampas.

El problema de confundir resultados con desempeño es que en muchas empresas, atendemos simplemente a los resultados, nos gusta ver a los vendedores llegando a la meta, pero no siempre atendemos a los procesos que rendirán un desempeño consistente, hasta que los resultados empiezan a ser malos, y entonces sí volteamos a ver el desempeño individual y colectivo. El resultado no representa el desempeño, y un buen desempeño no necesariamente significa el mejor resultado. Los jefes buscan el resultado, pero los líderes ven además el desempeño. 

Entonces cuando hay noticias de lugares donde todo va “muy bien” o “muy mal”, es decir, con resultados extremos, hay que mantener un enfoque escéptico para confirmar/descartar particularmente observando: ¿Se recolectan y analizan datos adecuadamente?, ¿hay lógica en la relación de las variables empleadas, hay consistencia o extremos en los datos, qué intereses se afectan ante un excelente o mal resultado? 

Y esto es fundamental al plantear los KPI de una empresa: ¿qué se busca: resultados o desempeño?, ¿sus KPI apuntan al presente inmediato o a un futuro ideal? Estos razonamientos son elementales en la administración estratégica, pues en función a ello serán los recursos que se requieran.

En resumen: afine su proceso para que obtenga resultados satisfactorios durante un periodo considerable, es decir, genere las condiciones para un buen y sostenido desempeño; los resultados a secas pueden conseguirse de maneras que no necesariamente nos lleven a un futuro feliz.  Y de aquí parte el argumento de un próximo artículo: ¿en su empresa usted tiene indicadores de desempeño, o simplemente tableros de resultados?


🔴 Si le gustó este texto, le fue de utilidad o cree que lo será para alguien más, mucho le agradeceré recomendarlo y/o compartirlo, y adicionalmente, le pido que me haga llegar algún comentario o recomendación para la mejora, ya que esta serie de artículos las incluiré en un libro que está en preparación; mi contacto es 300indicadores@gmail.com. Finalmente le invito a conocer mis obras:

📙 Indicadores clave de desempeño - Edición 2024:   https://www.amazon.com.mx/dp/B0CTMXSKR8

08 noviembre 2022

😞 Síndrome del boreout (aburrido hasta el cansancio) 🥱

Dentro de las enfermedades empresariales que afectan la creatividad, productividad, permanencia y, en última instancia, el clima laboral, se encuentra un mal liderazgo que hace que los empleados con experiencia o talento, se aburran hasta el fastidio, pues se les piden tareas de escasa relevancia, con impacto mínimo en el devenir del negocio, hay poca o nula comunicación con el jefe (en general, el líder está en otras cosas y rara vez se junta con sus subordinados, no verifica el cumplimiento de las tareas) o definitivamente se sienten abandonados pues muy pocas veces les asignan alguna tarea. Este es el llamado boreout.

Muchas veces, esos empleados que tienen experiencia o talento, prefieren dejar el puesto o la empresa, pues sienten que su tiempo vale más que la paga, y son conscientes que el tiempo no les perdonará los días, semanas o meses que estén sin actividad relevante. Las personas en esas situaciones se desesperan, están de mal humor por una insatisfacción laboral, y pueden utilizar su tiempo para tareas personales fingiendo que tienen mucho trabajo o demorando las tareas de escaso valor (véase el artículo Ley de Parkinson), para que no les interfiera con lo que consideran efectivamente relevante.

Ahora, el boreout no sólo es prueba de un mal liderazgo, o de un desbalance en la asignación de las tareas. Puede ser una estrategia premeditada, para que alguna persona en particular se desespere y se salga del equipo; el poeta ruso Fiódor Dostoyevski dijo en alguna ocasión: "Para aplastar a un hombre, para aniquilarlo por completo, para inflingirle el más terrible de los castigos de modo tal que el asesino más feroz se estremecería y se acobardaría al pensarlo, sólo es preciso darle un trabajo de carácter absoluta y completamente inútil e irracional". Así, algunos líderes abandonan a ciertas personas o departamentos, hasta que terminan por desaparecer por inanición laboral.

El síndrome del boreout también puede tener su origen en una elección inadecuada de la persona para una determinada tarea laboral; he visto con demasiada frecuencia, que para ciertas vacantes de corte estrictamente operativo, se requiere que los candidatos lleven cinco años de experiencia y grados académicos de maestría. ¿Qué va a ocurrir? Pues que las personas sientan que el puesto no necesita tanta preparación, y muchos candidatos retiren su propuesta, pero quienes se queden por su necesidad económica, podrán hacer el trabajo en poco tiempo y el resto de la jornada se aburrirá, aguantando simplemente por la necesidad económica pero buscando a la brevedad su relocalización laboral.

El remedio para este síndrome es balanceo adecuado de las cargas de trabajo, procurando que cada trabajador tenga actividades propias de su preparación y experiencia, y que además le exijan un poco más, para mantener una motivación positiva; además, el liderazgo debe estar atento a sus subalternos, pues el abandono es mal síntoma. Adicionalmente, es importante conocer las razones por las que las personas pueden sentir que su trabajo no es relevante, o las maneras que tendrían para enriquecerlo y saberse partícipes de la tarea y el éxito del grupo o la empresa. Y, por supuesto, es fundamental hacer una buena selección de personal, para que los candidatos tengan interés en el puesto y les ofrezca llenar sus expectativas laborales presentes y se tengan retos futuros para que las personas crezcan y se aburran en corto tiempo.

Le recomiendo leer el artículo "La renuncia silenciosa", también publicado en este blog.


🔴 Si le gustó este texto, le fue de utilidad o cree que lo será para alguien más, mucho le agradeceré recomendarlo y/o compartirlo, y adicionalmente, le pido que me haga llegar algún comentario o recomendación para la mejora, ya que esta serie de artículos las incluiré en un libro que está en preparación; mi contacto es 300indicadores@gmail.com. Finalmente le invito a conocer mis obras:

📙 Indicadores clave de desempeño - Edición 2024: https://www.amazon.com.mx/dp/B0CTMXSKR8

📝 Blog de numismática: https://alainsanchez-coleccionistabilletes.blogspot.com/ 

    

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