Suponga que el día de hoy llega a su oficina, y el lugar que solía ocupar está vacío, sin silla. De hecho, lo está esperando su jefe, y le pide que lo acompañe.
Llegan a una sala de juntas, y sorpresa, están dos representantes de RH. Pero le piden que no se asuste, no es una sesión de finiquito, sino una prueba: Si en este momento estuviera vacante la posición que usted mismo ocupa, ¿cumpliría con los requisitos del puesto?, ¿cree que tiene los atributos para volver a ocuparlo si tuviera que competir con una terna de candidatos más jóvenes, o está ahí por que cumple con lo esencial, pero una persona más joven, con mejores herramientas tecnológicas, podría usurparle su puesto? ¿Se animaría a una prueba de entrevista?
Sería una prueba muy ruda, pero necesaria, para abrir los ojos: No porque usted tiene un puesto, significa que podría volver a competir por el mismo. Porque lo que usted sabe y hace quizás no sea lo que se requiere en uno o dos años, quizás ha adecuado el puesto a usted, y no al revés. Quizás lo que sabe y con lo que está cómodo no necesariamente le sirvan para desarrollar la posición.
Y es que la ceguera de taller es muy fuerte. Lo que lo ha traído hasta aquí (su puesto actual) no necesariamente es lo que se requiera en uno o dos años, más con la amenaza de un cambio radical: las herramientas de IA que pueden hacer lo mismo en menos tiempo, o cosas muy mejoradas en el mismo tiempo que nos toma a nosotros.
Por eso, el día de mañana, cuando llegue a su oficina, imagine que lo están esperando para una prueba, para que demuestre que podría volver a llenar el puesto que ocupa, que es superior a la competencia, que sabe utilizar las herramientas del presente y no del pasado, y que no está ahí simplemente cumpliendo sino que puede desarrollar a nuevas alturas su posición. Y piense, ¿qué necesito reaprender, qué debo dejar de hacer, qué habilidades nuevas debo adquirir, qué les enseñan a los jóvenes en las universidad que a mí no me enseñaron (incluso, porque ni siquiera existían)? Incluso, ¿qué experiencias debo vivir, qué retos hay que enfrentar, qué situaciones tendría que pasar?
Por ejemplo: en el pasado, la gente que no conocía una ciudad, preguntaba. Luego utilizaba mapas impresos. Luego ocupamos mapas en el teléfono o la pantalla del coche. ¿Cuál sería la evolución de eso? Otro ejemplo: antes los contadores utilizaban una calculadora, luego pasaron a las hojas de cálculo, ahora hay sistemas en línea que le calculan las tasas impositivas, las primas de seguros. ¿Cuál será la evolución de eso, cómo impactará la IA? ¿Qué riesgos tiene? Lo mismo para un vendedor: ya no se trata solamente de hacer llamadas telefónicas, o de tener una página web, piense ¿qué amenaza y oportunidades le representa la IA, cómo usarla en su beneficio, qué tareas puede reemplazar y cuáles no, qué plataformas son las actuales, cómo impactarán su actividad cotidiana, qué decisiones quedarán en los humanos?
Interesante ejercicio, ¿no cree?
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Fecha de actualización: 28 de julio de 2026 .