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10 enero 2023

¿Estudiar un MBA sigue siendo buena inversión?

En respuesta a la pregunta que titula este artículo, aunque muchos dirán que sí, la tendencia parece ser la contraria. En el pasado, digamos hace unos 15 o 20 años, tener una maestría era símbolo de distinción, de status. No cualquiera podía pagarse el grado, en primera porque prácticamente eran presenciales y había que dedicarse de tiempo completo (lo que implicaba, tener una amplia fuente de ingresos pasivos) y los tenían casi monopolizados algunas universidades. Sin embargo, al menos en la última década, se ha vuelto una moda y la cantidad de personas que ya cuentan con un posgrado va en aumento, en buena medida porque muchas universidades (grandes y pequeñas) los ofrecen a diestra y siniestra. Ahora, no todas las maestrías son igual de demandadas; la palma se la llevan las maestrías en administración o negocios, o como se le conoce regularmente, un MBA (y además, se menciona con las literales en inglés), y son un un tema de status.

La inversión en un MBA, hasta hace unos años era alta, pero los precios han bajado, aunque eso no implica que sean baratas, y muchas veces el incremento salarial no alcanza a compensarlo en el plazo necesario para obtenerlo. Claro que los precios, en las distintas universidades, pueden variar enormemente, tanto como diez veces, y no necesariamente se obtiene diez veces más de conocimiento o capacidad. Este es el primer factor que considerar: el costo. De hecho Josh Kaufman, en su libro "Personal MBA" menciona que un MBA en alguna de las escuelas más prestigiosas de Estados Unidos, puede llegar a costar entre 100 y 150 mil dólares, y que lo común es que las personas no vean ese retorno de la inversión, por lo que es mal negocio.

El segundo factor es la saturación del mercado; para puestos de supervisor y hacia arriba, se pide maestría, lo que significa que llevar un MBA en el currículum ya no es ninguna ventaja. Ahora, podría ser una ventaja si su grado de maestría fuera de una universidad extranjera, pero en ese supuesto, quizás no estaría buscando trabajo sino que el trabajo lo buscaría a usted. No quiero sonar malinchista, pero no es lo mismo un grado de la universidad de Oxford, que de San José de las Gallinas. Además, un MBA se ha convertido en un commodity: prácticamente la totalidad de las escuelas ofrecen maestrías, y enorme porcentaje de las personas los han cursado, Entonces ¿cuál es la diferencia positiva? Ninguna.

Tercero: Retorno de la inversión. En un mercado como el nuestro, que no es precisamente una economía en expansión, y donde hay muchos jóvenes hambrientos de experiencia y que harían el trabajo por la mitad de la paga ordinaria, creer que puede tener un aumento por haber completado una maestría es una vana ilusión. Posiblemente un MBA le sirva para retener su trabajo, y ya. Quizás en la academia se abra alguna puerta, pero en la industria, créame que nadie lo va a considerar para un aumento sólo por tener un MBA, y entonces su inversión en el grado será más difícil de recuperar.

La tendencia hoy es a las certificaciones técnicas de corto plazo, que pueden explotarse en lo inmediato, y en unos meses o pocos años, una nueva certificación en alguna otra área, y así seguir, más que usar un par de años (o un poco más), dedicarle alma y corazón, para que no se cumpla la meta de promoción o cambio de aire laboral. O definitivamente, decantarse por una maestría en ciencias con elevada especialización, para ser el experto en un área en la que haya muy poca competencia y un amplio horizonte de aplicabilidad laboral.

Ahora bien, algunos dirán que sin el MBA, posiblemente no conseguiría el trabajo. Ya no estoy seguro, pues las nuevas generaciones no están interesadas en los títulos, sino en los resultados inmediatos, un poco la misma velocidad que buscan en las respuestas en los buscadores en línea. 

Entonces, si su propósito de año nuevo era iniciar una maestría, le sugiero que lo piense dos veces; hágalo si está convencido que le puede redituar (aumento salarial o promoción) en el corto plazo, o si está en desventaja por no contar con el grado; pero si tiene otro escenario, le recomiendo ampliamente visualizar otra opción de crecimiento laboral. Y por supuesto, evalúe la calidad académica y empleabilidad que le ofrece la universidad seleccionada; no vaya a ser un commodity que no sea redituable.

Finalmente, dejo un pequeño texto del gurú canadiense de la administración Henry Mintzberg: "Los programas regulares de MBA deben ser cerrados. Es un camino equivocado entrenar gente que no era gerente para convertirse en gerente. Los programas de MBA confunden el entrenamiento de líderes en especialistas, y viceversa". ¿Qué le parece?

Le recomiendo el siguiente artículo: Para un feliz 2023, se necesitan hábitos y no sólo buenos propósitos.



Referencias

🔴 Si le gustó este texto, le fue de utilidad o cree que lo será para alguien más, mucho le agradeceré recomendarlo y/o compartirlo, y adicionalmente, le pido que me haga llegar algún comentario o recomendación para la mejora, ya que esta serie de artículos las incluiré en un libro que está en preparación; mi contacto es 300indicadores@gmail.com. Finalmente le invito a conocer mis obras:

📙 Indicadores clave de desempeño - Edición 2024: https://www.amazon.com.mx/dp/B0CTMXSKR8

    

01 noviembre 2022

🎯 El poder de la práctica deliberada (y su progreso) 📈

Así como en las finanzas que sólo unas pocas personas entienden y gozan del poder del interés compuesto, debido a que se trata de un esfuerzo que requiere un largo plazo y atención constante, de la misma manera, pocas personas entienden y ejercitan el poder de la práctica deliberada, de mantener una disciplina durante un largo plazo, y no sólo eso, sino que vaya siendo guiada hasta que, lo que sea que se practique, se convierta en algo natural: los tiros al aro en el baloncesto, el hecho de escribir en un teclado de computadora, la práctica de un instrumento musical, la dicción perfecta ante un micrófono, alguna técnica específica en la repostería, sus habilidades de ventas, el manejo de un vehículo, etc.

El principal problema que veo es que, una vez que medio entendemos la mecánica de un movimiento, nos conformamos con ser "funcionales" y rara vez pedimos (y menos frecuentemente, aceptamos) retroalimentación externa; muchas personas consideran caro el contratar a un coach una vez que terminaron el curso de idiomas, de manejo, de natación, incluso de alguna práctica profesional. Piensan que la repetición hace al maestro, pero muchas veces la práctica que no es guiada, simplemente perpetúa nuestro error. Como dicen Ericsson y Pool (2017, 43), "todos seguimos mas o menos la misma pauta con cualquier destreza que aprendemos... partimos de una idea general de lo que queremos hacer, conseguimos unas cuantas instrucciones de un profesor, un entrenador, un libro o un sitio web, practicamos hasta que alcanzamos un nivel aceptable, y luego dejamos que llegue a ser automático". 

Pero reflexione en esto: nadie en el mundo del deporte podría haber llegado a ganar un campeonato mundial o una medalla olímpica sin tener un entrenador a su lado, alguien que le corrigiera sus movimientos, la duración del entrenamiento, que le midiera los tiempos. Hace tiempo ví en Netflix una serie fantástica, llamada El manual del juego, que le recomiendo ampliamente, y que habla de la labor de los entrenadores, que deben hacer brillar el talento individual y colectivo, y para eso hay que trabajar todos los días, y muchas veces luchar con los egos de quienes ya han alcanzado cierto status y creen que su práctica es la mejor del mundo... hasta que pierden el campeonato.

Por lo tanto, si quiere progresar en (e incluso, sólo conservar) su trabajo (hacerlo mejor, más rápido, con menos errores), debe buscar un tutor que le entregue retroalimentación valiosa y funcional. Y esta es una gran pregunta: ¿quién puede ser su mentor, a quién le va a confiar que le señale sus errores, quién puede ayudarlo en su progreso? Y no me refiero a cursos de temas nuevos, sino a hacer de mejor manera, lo que actualmente hace. Los autores Ericsson y Pool insisten en que, para lograr la maestría en una disciplina, debe alcanzar algo así como diez mil horas, pero no sólo hacerlo de manera mecánica sino de forma guiada e incremental, donde localice ineficiencias en los movimientos, optimice una rutina, y haga algo mejor que nadie, dándole una ventaja para su trabajo o negocio, al convertirse en el experto.



Y, como jefe, además de esa retroalimentación, también necesita dedicar tiempo para aprender a dar y recibir coaching. Usted no puede progresar si su equipo no lo hace, y no lo hará si no tiene una guía experta, cándida y frecuente. ¿Hace cuánto que no se entrena en cómo dar coaching, o hace cuánto que no tiene una sesión o un programa de sesiones, con los miembros de su equipo para afilar la sierra, para reenfocarse, para corregir ciertos vicios que el tiempo y la práctica sin guía, han creado?

Video recomendado: Qué se requiere para ser un experto.

Hace algunos días publiqué otra entrada en este blog, que hablaba de la incompetencia. Quizás parte de la incapacidad para el progreso sea nuestra baja aceptación de que hay mucho en lo que podemos mejorar actualmente, y queremos correr cuando caminamos chuecos. ¿No lo cree?


Referencia:

Ericsson, A. y Pool, R. (2017). Número 1. México: Penguin Random House Grupo Editorial.


🔴 Si le gustó este texto, le fue de utilidad o cree que lo será para alguien más, mucho le agradeceré recomendarlo y/o compartirlo, y adicionalmente, le pido que me haga llegar algún comentario o recomendación para la mejora, ya que esta serie de artículos las incluiré en un libro que está en preparación; mi contacto es 300indicadores@gmail.com. Finalmente le invito a conocer mis obras:

📙 Indicadores clave de desempeño - Edición 2024: https://www.amazon.com.mx/dp/B0CTMXSKR8

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